A mí me tocó hacer observación participante durante la última parte de nuestra primera reunión. En primer lugar, Sandra hizo una devolución de lo que en su grupo se había estado debatiendo, y a continuación, Roberto hizo lo propio. Si bien los objetivos de debate de ambos grupos eran similares, el enfoque que le dio cada uno fue diferente, así mientras el grupo de Roberto se centraba en aspectos más globales del master y del trabajo profesional, el grupo de Sandra se centró en las preocupaciones por el funcionamiento de los grupos de investigación, lo cual nos lleva a algo que debemos tener siempre en cuenta cuando trabajamos con grupos: aunque dos o más grupos trabajen sobre el mismo tema, abordarán normalmente ámbitos o enfoques diferentes, por lo que el debate se enriquece en diversidad y profundidad.
El debate que tuvimos a continuación se centró en los aspectos más operativos de uno de los problemas que se plantearon, y que es en definitiva, el dolor que nos hizo plantearnos la necesidad de este seminario: cómo trabajar en grupos pequeños. Es bueno que sus miembros vayan rotando en las distintas tareas? Cuál es el papel del tutor?
Conocimiento previo. Lo ideal es que las personas que van a formar el grupo se conozcan previamente durante cierto tiempo antes de constituirse, pues aunque lo importante es el objetivo, el contenido temático del trabajo del grupo, no debemos perder de vista la importancia de lo emocional.
Aunque las características del master hacen inviable un período previo suficiente de conocimiento e intercambio emocional, esto puede soslayarse con diferentes fórmulas: retrasar unos días la constitución de los grupos, trabajar más el aspecto emocional los primeros días, no dar por cerrados definitivamente los grupos hasta pasado un tiempo (días, semanas) a determinar...
Observador. En cualquier caso, lo importante es saber que los grupos pueden autocontrolarse si se montan bien desde el principio, y ello implica que tengan memoria, que tengan un observador distinto en cada reunión de grupo. Esta persona no es la que toma actas, sino la que recoge las opiniones de cada uno de los miembros y las devuelve en síntesis en la misma sesión, para que el grupo profundize y mejore resultados. Tras la sesión, el observador vuelca la información en un blog donde esté a disposición del resto del grupo, cuestión fundamental para mantener la memoria del grupo.
Rotación. Si desde el inicio realizamos una división de tareas, estamos fragmentando el grupo, y eso no solo no es bueno sino que hemos comprobado que no funciona. Tampoco funciona el que cada uno haga lo que mejor sabe hacer, porque terminarán todos siendo muy especialistas en lo que ya sabían, y eso no aporta nada al grupo ni a los demás. Se trataría de buscar fórmulas operativas no cerradas, pero que siguieran unas pautas generales: en la parte de análisis, el grupo debe funcionar en su totalidad, en la fase de interpretación puede disminuir algo, la fase de ejecución debe ser sobre todo operativa, por lo que el grupo puede distribuirse en parejas, y en la fase de contrastación debe volver a funcionar el grupo en su totalidad.
Liderazgo. El grupo es una estructura horizontal que en los primeros momentos puede dotarse de un líder, siempre que sea para dar ejemplo y tenga una actitud de dar, pero no hay que olvidar que el liderazgo destruye los grupos, incluido el liderazgo del tutor.
Tutor. El tutor no forma parte del grupo, esto es algo importante a recordar dentro de la indefinición en la que seguimos teniendo a esta figura. El tutor tiene una visión global de trabajo del grupo y debe dar pautas para el trabajo y, sobre todo, para la revisión en la fase de contrastación del trabajo del grupo. Y debe atender a dos cuestiones principalmente: contenido y formas, esto es, qué están trabajando y cómo lo están trabajando, de manera que el grupo sea siempre consciente del recorrido que llevan.
Plan de trabajo. Esto es lo fundamental del grupo, el plan de trabajo. Si no hay plan de trabajo, no hay grupo. Y esto deben tenerlo desde el principio (tirarse a la piscina), hacerlo con método (el tutor sería el flotador) y con un monitor que supervise (el papel que hacemos desde la coordinación y dirección).
A lo largo de este debate, se percibía en las intervenciones de alguna gente cierta ansiedad por ver lo que podiamos aplicar ya en la formación de los grupos del master que comienza este próximo lunes, de manera, que concluimos con algunas ideas:
Formar el grupo nosotr@s. Hacer una selección previa del alumnado en función de diferentes características: género, edades, formación, experiencia laboral y social, territorio de procedencia. En esta selección buscar la máxima diversidad posible, pues un grupo diverso tiene más garantías de funcionar que uno en el que hay mucha homogeneidad.
Ver la posibilidad de que todas las clases que haya antes de la formación de los grupos, tengan una sesión de trabajo en grupo para que se vayan conociendo (se puede ver también la posibilidad de retrasar dos o tres días la formación de los grupos).
Plantear desde el principio en cada grupo, que se trabaje siempre con un observador interno.
Darle al tutor el papel de coordinador externo. Sus funciones serían mantener centrado el tema de trabajo, observar y darse cuenta de dónde y cuándo hay que enfatizar la metodología, y procurar que el grupo mantenga la memoria (ya sea en forma de blog o con cualquier otra herramienta adecuada al objetivo).
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Hace 3 años
Magnífica observación y muy complementaria. Creo que si se lee y se analiza y se comenta, se puede avanzar mucho. Un abrazo, Roberto
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